La Esencia del Comportamiento

Las personas generalmente se preocupan con la apariencia física y se esmeran en mostrar una cierta elegancia de acuerdo con sus posibilidades. Eso es natural del ser humano, tal es así que mucha gente busca escuelas que enseñen buenas maneras. Sin embargo, existe algo dificil de ser enseñado, por el número reducido de profesores, menos aún de alumnos y muy poco de practicantes, y que tal vez por eso sea cada vez mas raro: la Elegancia del Comportamiento. Es un don que va mucho mas allá del uso de los cubiertos y que abarca mas todavia de lo que decir un simple “gracias” frente a una gentileza.

Es la elegancia que nos acompaña de la primera hora de la mañana hasta la hora de dormir. Y que se manifiesta en las situaciones más comunes, cuando no hay fiesta, ceremonia, etiquetas, ni fotógrafos cerca: es una elegancia sin obligaçión. Es posible detectarla en las personas que elogian mas de lo que critican. En las personas que escucham mas de lo que hablan. Y cuando hablan, pasan lejos de las maldades ampliadas de boca en boca.

Es posible detectarla también en las personas que no usan un tono superior de voz. En las personas que evitan asuntos que produzcan vergüenza porque no sienten placer en humillar a los demás. Es una elegancia que se puede observar en personas puntuales, que respetan el tiempo de los otros y su propio tiempo.

Elegante es quien demuestra interés por asuntos que desconoce. Y cumple lo que promete.

No cambia su estilo sólo para adaptarse al del otro. Es muy elegante no hablar de dinero en conversaciones informales. Es elegante retribuir cariño, solidaridad, respeto. Apellido, cargos, joyas, no reemplazan la elegancia del gesto cordial y amistoso. No hay libro de etiqueta que enseñe a alguien a tener una visión generosa del mundo y a vivir en él sin arrogancia. La esencia del comportamiento no se aprende en los bancos de la Universidad.

Se puede intentar capturar esta delicadeza natural a través de la observación, pero tratar de imitarla es, como mínimo, caricaturesco. Las personas de comportamiento elegante hablan en el mismo tono de voz con todos los individuos, sin distinción. No se alteran por motivos banales, sin importancia.

Tener comportamiento elegante es ser gentil sin afectación. Es respetar la naturaleza divina de nuestro cuerpo. Es ser amigo sin connivencia negativa. Ser sincero sin agresividad. Presentar su verdad sin alterar su serenidad. Ser cordial sin fingir. Es ser simple con sobriedad. Es tener capacidad de perdonar sin hacer alarde. Es superar dificultades con fe y coraje. Es dar coraje a todos los hermanos con la fuerza de la fe, del estímulo y de la alegría, en los momentos en que las fuerzas parecen extenuarse.

Es saber desarmar la violencia mansamente y alcanzar la victoria sin vanagloriarse. En fin, la elegancia del comportamiento es el grado que se presenta. No es algo que se Tiene, es algo que se ES.

Maestro Rogério Rigoni

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